Distintas varas de medirFecha: 24/05/2010
El otro día, me surgía en una conversación un cuento. Dos familias han tenido la misma desgracia: uno de los dos miembros de la pareja se ha quedado en paro. Ante esta situación, dos actitudes:
En una de ellas, los padres reúnen a los tres hijos y les explican la nueva situación y sus consecuencias: “hemos dado de baja Canal Satélite, Imagenio, el ADSL, se terminaron las comidas fuera de casa y este año las vacaciones serán en el apartamento del abuelo”.
En la otra familia, deciden continuar con su ritmo de vida habitual, comprando todo lo que los niños reclaman, esperando que sea una situación corta y estando seguro de que, si no encuentran trabajo, alguien les resolverá el problema.
La inmensa mayoría de las personas con las que hablo, critican la segunda postura. Parece evidente que les va a llevar a una situación de “quiebra” personal antes o después y surgen calificativos como “imprudentes, derrochadores e, incluso, estúpidos”.
Sin embargo, cuando esta misma conversación se realiza hablando de una empresa y esta decide reducir sus gastos de todo tipo (incluidos los gastos de personal o algunas de las tradiciones), enseguida aparecen voces indicando que la empresa va mal, que está a punto de cerrar o que el empresario no ha ahorrado en épocas de bonanza.
Creo que deberíamos reflexionar sobre el hecho de que el que no tome medidas en su “casa” (sea empresa u organización), terminará en una situación aún más complicada de la actual… Y, por tanto, cuando oigamos que alguien ha tomado medidas, no contéis conmigo para criticarle, sino para desearle que estas le permitan continuar con su actividad y seguir creando riqueza.
Julián Casas -- Director de Grupo ROS