Lo mejor como enemigo de lo bueno
Fecha: 31/05/2010
Son habituales los comentarios en blogs y periódicos criticando las inversiones o decisiones que se toman en el gasto del dinero. Y ahora, en época de escasez, más aún.
Me refiero a esos comentarios del estilo “en lugar de gastarse el dinero en… (el Día de las Fuerzas Armadas/restaurar un bien cultural/ayudar a modernizar el comercio), lo que tenían que hacer es gastarlo en… (crear empleo/subir las pensiones/evitar la exclusión).
Ante esto, siempre respondo lo mismo: habiendo hambre en el mundo, no hay justificación para invertir el dinero en nada más (ni siquiera en la educación o en la salud a largo plazo). Pero esto no es posible. Necesitamos la cultura, la empresa, el empleo e, incluso, el pan y el circo (ya sea fútbol o concierto). Necesitamos y queremos ser felices y vivir lo mejor posible, y eso implica inversiones en muchos campos.
Por tanto, mi propuesta es que ante una inversión que se realice, un decreto de ayuda que se publique o, en definitiva, cualquier medida que se tome, nos ciñamos a evaluar dicha medida como tal. Si es buena, adelante. Si es mala, a pararla.
Si nos dedicamos a comparar la medida con otras posibilidades, siempre encontraremos algo mejor que hacer (según nosotros).
Muchos de vosotros estaréis aplicando todo lo anterior al sector público y a las decisiones políticas, pero… ¿no os parece que ocurre lo mismo cuando dentro de una empresa se decide dedicar los recursos a un nuevo proyecto?