Imagen de la nota Vivencias de un Challenguero

Fecha: 04/06/2010

Creo que una vivencia como esta merece ser contada, por eso y debido a que Liderando me ha sugerido narrar esta pequeña aventura, aquí me hallo para explicar las experiencias vividas en el Challengue 2010, “El desafío de los navajos”. Acción formativa outdoor realizada por EBS al otro lado del Atlántico, en un paisaje maravilloso como es el Gran Cañón del Colorado, dirigida a directivos extremeños, con un formato distinto al habitual y donde se ha trabajado habilidades como el liderazgo y el trabajo en equipo.

No puedo dejar de comenzar diciendo que ha sido lo más parecido a un Gran Hermano que he vivido… No señores. No es porque en el viaje haya habido un transexual, un gay, un militar o dos participantes hayan terminado insultándose. Tampoco, nada más lejos de la realidad, sino porque durante 9 días hemos comido, sufrido, compartido, disfrutado y vivido un sinfín de experiencias (algunas positivas y otras no tanto) que han hecho que de más de 60 individualidades haya salido un grupo único con una personalidad propia. Llegábamos conociéndonos más o menos profundamente algunos de los aventureros… y hemos terminado siendo amigos para toda la vida. Sólo por esa experiencia vivida, creo que ha merecido la pena. Sé que la gente que no ha tenido esta experiencia estará pensando… ¡¡Este está loco!! Tal vez sí, pero debo decir que somos más de 60 dementes.

Pero esto del Challengue va mucho más allá…

Lo primero, destacar la organización por parte de EBS (Carlos Ongallo y sus chicos), que hicieron que no faltara ningún detalle en toda la aventura. ¿Qué ropa debemos llevar? No os preocupéis… solo tendréis que preocuparos por la ropa interior, del resto se encargan ellos. ¿Qué tenemos que esperar en el aeropuerto de Nueva York 6 horas al siguiente vuelo? Pues nada, una vueltita organizada en autobús para conocer la Gran Manzana, y ya está ¿Qué tenemos una cena en el Stratosphere de Las Vegas? Pues una limousina… para que cada uno de los equipos acuda al restaurante. ¿Qué se te había roto la mochila donde transportabas los objetos durante las pruebas? Pues una nueva… y sino, nos daban la suya! Pensadlo, ¿se puede pedir algo más?

La expedición contaba con más de 60 personas… 54 eran los aventureros, jóvenes navajos, que iban a conocer el nuevo mundo y a formarse a nivel profesional y personal en liderazgo y trabajo en equipo. Divididos en 6 equipos (6 colores distintos nos distinguían… ¡Parecíamos el parchís!) formados por 9 navajos cada uno. Mi equipo, el negro, compuesto por gente increíble de la que he podido aprender mucho durante todos estos días. ¿El resto? El equipo formado por la organización, observadores, formadores (chamanes) y el cónsul de España en UTAH, Baldomero, que nos ha hecho sentir como en casa. Destacar los chamanes (Juan Carlos Cubeiro, Mario Alonso Puig y José María Alonso). Tres grandes eminencias de la formación directiva en España, que sin una oportunidad como ésta, no hubiéramos tenido el gusto de conocerles personalmente, aprender y compartir emociones.

Los primeros días, entre viaje y toma de contacto, fueron intensos y agotadores, pero bastante interesantes. Conocimos el Gobierno de Utah, donde tuvimos el placer de ser recibidos por el mismísimo gobernador del estado (lo que sería aquí un presidente de una Comunidad Autónoma), las instalaciones de Franklin Covey, que nos recordaron los 7 hábitos de la gente altamente eficiente, y la Universidad de Utah, donde nos hicieron sentir como parte de una típica película de adolescentes americanos (¡¡cómo brillaban las pistas de baloncesto!!).

Ya metidos en tarea… tuvimos 3 apasionantes días en distintas ubicaciones del Cañón del Colorado, donde se realizó la formación outdoor. Formación dedicada al liderazgo y trabajo en equipo, lo que hizo que durante esos 3 días llenos de pruebas, los distintos equipos lucharan por conseguir el máximo de puntos para ser los grandes triunfadores de este Challenge 2010. Fueron 3 días intensos, duros tanto a nivel físico como emocional. 3 días en los que todos los que estuvimos allí dimos el 120% para ayudar a llevar las tareas encomendadas. ¿Lo mejor de todo? La sensación de ser parte de un equipo, y que sólo habiendo compartido un par de días con los compañeros, sabíamos que en un momento de dificultad de cualquiera de nosotros, el resto iba a dejarse la piel por ayudarnos a salir de él, lo más parecido, volviendo a la comparación con otro reality televisivo, a un Pekín Express de directivos, emprendedores y empresarios.

Después de cada uno de los días, y antes de comenzar la nueva jornada, los chamanes se reunían con cada equipo por espacio de 10 minutos dándonos feedback del día anterior, lo que hacía que fuéramos más conscientes aun de la importancia de los valores que estaban inculcándonos.

Terminábamos la formación con la Batalla final en Goblins Valley, donde justo antes de la misma, se nos realizó el rito de bautizo navajo necesario para combatir. Cada uno de nosotros llevaría en su nombre navajo un animal y una cualidad percibida por los chamanes en estos días de formación. Una vez bautizados, estábamos listos para la batalla final, que fue dura, con un calor sofocante y condiciones adversas para las ya mermadas condiciones físicas. En estas circunstancias pudimos comprobar que en condiciones extremas, la competitividad sale a relucir en todos y cada uno de nosotros por los cuatro costados y se saca fuerzas, de donde sea, para dar siempre un poco más.

Me gustaría destacar dentro de esos 3 días, la invitación que se nos hizo a la reflexión y relajación en un emplazamiento inmejorable. Momentos que nos sirvieron para desconectar del mundo, mimetizarnos con el paisaje, sintiéndonos parte del entorno. Os sitúo: Un atardecer… Mochila, cantimplora, barrita energética y linterna, se nos invita a que nos perdamos individualmente en el paisaje desértico rodeado de grandes montañas y nos aconsejan que seamos conscientes de lo que normalmente pasa desapercibido, el sonido del viento, el color de las montañas, el olor del desierto, el movimiento de los pájaros, de todo lo que nos rodea en ese momento. Sensaciones que la rutina y el estrés nos había hecho olvidar. Os aseguro que es algo inolvidable. Puedo asegurar que muchas ideas, propósitos, planteamientos de cambio surgieron de manera individual en esos momentos que vivimos en soledad con nosotros mismos.

 Por último… Estuvimos 2 días en el estado de Nevada, conociendo las escuelas del futuro, o como los americanos buscan la especialización desde bien pequeñitos… Así podemos entender de la competitividad de Estados Unidos en un ambiente global… Y finalmente, conocimos Las Vegas, un lugar peculiar, diferente, donde todo está permitido. Hay una frase muy famosa allí que explica el “alma” de la ciudad: Lo que se hace en Las Vegas, se queda en Las Vegas. Tranquilos, nadie salió malparado (al menos que sepamos… y si ha sido. Esa parte de la historia del Challenge se ha quedado en la ciudad). ¿Lo mejor de mi experiencia en esta ciudad? La boda de Gonzalo y Xenia en una pequeña capilla típica de Las Vegas. Él vestido de Elvis, ella de Marilyn… ¡¡Espectacular, cómo disfrutamos!! Gracias sobre todo al entusiasmo que pusieron los novios en compartir ese momento con todos nosotros.

 Para finalizar, el día antes de la partida, cena de gala y despedida en uno de los hoteles más famosos de Las Vegas, “Stratosphere”, utilizando su restaurante mirador como inigualable emplazamiento para que sirviera de colofón de la aventura, pudiendo tener una imagen privilegiada de la ciudad en todo su esplendor. Durante esa cena de gala se confirmó que el equipo blanco, después de una dura lucha con los otros 5 equipos, se proclamó ganador del Challengue 2010. ¡Enhorabuena! Han sido justos vencedores.

Y al día siguiente… Viaje de vuelta… Muchas horas de vuelo… Unas pocas más de viaje en autobús hasta nuestra ciudad de origen, y recibimiento de familiares. Para mí han sido 10 días duros en los que he echado mucho de menos a mi hija de 8 meses y a mi mujer… Pero al analizar toda la experiencia que ha supuesto el viaje, me doy cuenta de que el esfuerzo ha merecido la pena y el poso que ha dejado dentro de mí, tanto a nivel formativo como personal.

Esta ha sido la historia… Muy resumida, aunque no lo creáis, porque llevo imágenes en mi mente y retinas que podrían servirme para escribir un libro de más de 500 páginas, con momentos compartidos con todos y cada uno de los 60 miembros de la expedición, con imágenes increíbles de paisajes rojizos, con momentos en soledad de reflexión. En definitiva… Me quedo con un recuerdo imborrable para toda la vida. Gracias a todos y cada uno de vosotros que habéis formado parte de esta experiencia.

Jaime Rubio – Lince Tenaz

 

 

 

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Opinión de nuestros lectores

Julián Casas - 04/06/2010
Querido Lince Tenaz :) Gracias por compartir la vivencia. Habiendo participado en los dos primeros Challenge, entiendo por lo que cuentas que se ha multiplicado por mucho lo que yo sentí en los dos años anteriores (maravillosa experiencia).
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